Las fotos de finales felices son lo que más se comparte. Pero detrás de cada una hay algo que casi nunca se ve: personas que siguen adelante cuando ya no les quedan fuerzas.
Un fin de semana que lo dio todo
Este fin de semana estuvimos en un gran evento solidario junto a muchísimas protectoras. Dos días intensos, de pie desde primera hora, contando historias, resolviendo dudas y presentando a nuestros perros a todo el que se acercaba.

Y mereció la pena. Muchas personas nos conocieron por primera vez, otras protectoras empezaron a seguirnos y volvimos a casa con sacos de pienso, una caja enorme llena de latas y algo de medicación que nos regalasteis. Gracias de corazón a cada persona que se acercó.
Y lo mejor de todo: allí se formalizó la adopción de una de nuestras perritas, con una de las mejores familias que podía encontrar. Solo por eso, ya habría valido la pena.
El lunes no espera
Pero el evento terminó y el lunes llegó, como siempre, sin pedir permiso.
Uno de nuestros voluntarios lo empezó con un resfriado de los que tumban y un dolor de espalda que arrastra desde hace un mes. Sin un día de descanso: esa misma mañana había que organizar la recogida de dos perros nuevos, un bodeguero que apareció perdido y otro perrito que nos entrega un particular aquí en Almería. Y encontrar, a contrarreloj, una nueva casa de acogida para una cachorrita, porque su familia de acogida se va de viaje esta semana.
Y mientras tanto, el móvil: cientos de mensajes sin contestar desde el viernes. Cada uno es una pregunta, una posible adopción o un animal que necesita ayuda. Ninguno se queda sin respuesta, aunque a veces tardemos.
¿Por qué seguimos?
Somos un equipo pequeño. Todos somos voluntarios. Lo hacemos después del trabajo, los fines de semana, a veces con fiebre y a veces sin apenas dormir.
Seguimos porque sabemos que no podemos llegar a todos, pero cada perro que sale adelante es una vida que cambia por completo. Y esa mirada, la de un perro que por fin vuelve a confiar, compensa cualquier cansancio.

Ahora te necesitamos a ti
Ahora mismo estamos al límite. Necesitamos que nuestros perros encuentren familia para poder seguir ayudando a los que vienen detrás: cada adopción libera una plaza, y cada casa de acogida es una vida más que podemos salvar.
¿No puedes ahora? Comparte esta historia: quizá la próxima familia esté entre tus contactos.
Y si nos escribes y tardamos un poco en contestar, ya sabes por qué. Te responderemos, prometido. 💚